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Dr. House

Como soy una pibita complicada, cada vez que me pasa algo, ya sea algún dolor, algo que se hincha, una erupción, etc. siempre tengo que hacer un tour médico para ver qué carajo tengo, ya que ninguno la pega en el diagnóstico. Muchas veces el dolor o lo que sea se termina yendo solo, antes de que logren descubrir qué tengo. Creo que esta situación recurrente es la base para mi desconfianza y cuasi desprecio por la medicina tradicional. Por ejemplo, una mañana hace ya unos cuantos años, me levanté medio ciega de un ojo. Como si tuviera una pelusa gigantezca tapándome 1/4 de la visión del ojo derecho. Al principio no le di pelota, pero cuando ya pasó más de una semana y la cosa seguía me fui a una guardia. Ahí empezó un gran tour que duró meses, donde me hicieron cincuenta mil estudios, desde fondos de ojo, pasando por tomografías computadas del cerebro, hasta ponerme unas gotitas que me hacían ver todo azul, después todo rojo y después todo verde. Flasherito. Terminé con la jefa de neuroftalmólogía del FLENI que diagnosticó que unas células de alrededor del nervio óptico se habían muerto, resultado de algún tóxico que había ingerido en algún momento (ejem). No tiene cura, dijo. Sólo podemos reducir el tamaño de la mancha para aumentar el campo visual. Dejar el cigarrillo y mucha vitamina C. No hice nada de eso porque tenía 20 y años y no me vengan a romper las pelotas. Hoy en día la mancha ya no está más… Dejé el pucho y como mucho mejor que en esas épocas, pero por otras razones. Habré tenido lo que la mina dijo? Nunca lo sabré.

Ahora, hará cuestión de mes y pico o más, tengo un dolor punzante cerca de las costillas derechas, que empieza ahí y se extiende toooodo por las costillas hasta llegar a la espalda, al lado de la columna. Del otro lado no me pasa nada. Hay días en que es realmente insoportable y no encuentro posición sin que me duela. Uno de esos días fue el sábado que, ante la insistencia y agotamiento de paciencia de Novio ante mis muecas de dolor, me llevó a una guardia. Tres horas dando vueltas. Que el clínico, que el ginecólogo, que te hacemos laboratorio, ecografía. Diagnóstico? No tenemos ni idea por qué te duele. Genial, capos. Así que así estoy ahora. Necesitando un Dr. House y debatiéndome entre si me saco un turno con un clínico, que seguramente me hará mil estudios y tampoco encontrará nada, o me la banco y me autodiagnostico.

 

PD: Me está entrando muchísimo spam en los comentarios y me tiene medio podrida. Alguien sabe cómo puedo evitarlo?? Ah! Y gracias por los comments en el post anterior. Ya estoy un poquito menos obsesionada 🙂

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Primeras impresiones

Ayer tuvimos la primer ecografía (tv) y la primer visita a quien será nuestra obstetra. Justo el día anterior, una amiga nos había contado que al marido de una amiga le bajó la presión en la eco tv de su mujer. Nos la pasamos bromeando al respecto toda la espera para distraernos de la ansiedad del momento. “Si te llega a pasar te grito: putooo”, etc. Nos tocó un ecógrafo (ecografista?) medio tarado. Le costó encontrármela (sí) y me revolvió como si fuera un guiso espeso. Es normal eso? Por Dios!

Por suerte estaba todo bien. Despejamos nuestros primeros miedos y está todo dentro de los parámetros normales. 6 semanas y 5 días. Bueno, hoy ya 6 y 6.

Un par de horas después llegó el turno de la obstetra, a quien llegué sin ninguna recomendación. Sólo googleando, investigando y por pura intuición. No me equivoqué.  Qué genial es conectar con alguien enseguida, siempre me va a parecer algo mágico. Sobre todo considerando que soy bastante asquerosa con la gente en general. Alguien que no nos impuso nada, nos dedicó muchísimo tiempo, nos despejó desde la duda más boluda hasta la más normal. Nos dio mil opciones, soluciones naturales a mi incipiente anemia y que, casi al final de la entrevista, dijo lo más lindo que pudimos haber escuchado: “El parto no lo vas a tener conmigo. Tu hijo lo tenés con él. Yo sólo estoy ahí para ayudarlos en lo que sea necesario y a que las cosas sean como ustedes quieran.”