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The final countdown

Hoy cumplo 30 semanas. Me quedan 10. Empieza la cuenta regresiva.

Estoy haciendo cualquiera con el blog. No actualizo nunca y estoy tan a las corridas últimamente que ni tiempo tengo tampoco de comentar en los muchos blogs que sigo y me encantan, aunque sí las leo. Les pido perdón, querida tribu. Al menos hablo boludeces en Twitter y Facebook y no me borro del todo. Ahora entiendo a los muchos bloggers que en pleno auge se mudaron a Twitter para no volver jamás.

Tuve la muy brillante idea de llenarme de cursos, trabajo y cosas para estudiar en estas semanas que me faltan para que el tiempo pase más rápido. Hice bien? Probablemente no. Me estoy cansando bastante y el tiempo no me rinde. Igual, la onda es correr ahora y, las últimas 4 o 5 semanas, sólo dedicarme a esperar y alguna que otra cosa que surja de último momento.

Ante la ya más cercana realidad del nacimiento todos están empezando a caer. Incluso Novio, que el otro día quedó en la cama mientras yo fui al baño a lavarme los dientes, cara y demás para ir a dormir y cuando volví al cuarto me lo encontré mirando el techo con los ojos grandes diciendo: “VOY A SER PADRE, BOLUDA”.  Y sí. VAMOS a ser padres. Qué flash. Charlamos mucho sobre cómo va a cambiar todo. También discutimos porque considero que, a veces, no toma real conciencia de cómo nos va a cambiar la vida. La realidad es que yo tampoco lo sé con certeza. Uno puede imaginarse, prepararse lo más posible, pero saberlo, sólo lo vamos a saber cuando lo vivamos.

Mi panza está muy grande. Siento que no me di cuenta cuando creció. De repente un día me vi en una vidriera y tenía panzota. Me preguntan cuánto me falta y cuando digo 2 meses ponen cara de: “uy pobre, la que te espera”. Mátense todos.

En fin, quería contarles un poco por qué estoy tan desaparecida. La idea sería escribir un post por semana en estas últimas diez, así tengo un registro de cómo las voy viviendo, pero no prometo nada…