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Del café, el cine y un par de emociones

Últimamente vengo con las emociones muy revolucionadas. El otro día, jodiendo, le decía a una amiga que hasta ver cómo empieza a hervir el agua para los fideos me emociona. No sé si es para tanto, pero casi. Vivo al borde del llanto. Del llanto de la emoción, no de la angustia, por suerte.

Hoy se nos vencían unos cupones que habíamos sacado para ir al cine por dos mangos y ayer decidimos usarlos. Fuimos a ver la de Tarantino, Django sin cadenas. Soy muy fan de las películas de Tarantino y, cuando hay alguna película en cartelera de algún director que me gusta, siempre voy a verlas sin leer reseñas ni nada. Quiero sorpresa. Ir al cine es algo que me encanta y disfruto muchísimo y, desde que supimos del pibito, debemos haber ido tres o cuatro veces. Hasta ahora nunca con panza crecida. Llegué un rato antes para cambiar los cupones y que no nos toque una ubicación de mierda y mientras hacía la cola pensaba que la última vez que habíamos ido al cine había dicho que, para la próxima, tenía que acordarme de algo. No me pude acordar qué era y cambié los cupones. Ubicación: fila del medio, asientos del medio. Joya…

Como me quedaban 45′ antes de que empezara la peli y tenía que esperar a Novio, me fui a merendar. Ya tenía hambre y la peli iba a terminar pasadas las 22 hs, así que una buena merienda era obligada. No tomo café casi nunca. No porque no me guste, sino porque la cafeína me pega mucho! Una taza de café cargado y quedo como Maradona en la época de Coppola y el jarrón. Zarpadísima. La gente no me cree pero juro que es cierto. Una vez se me ocurrió tomarme una Cafiaspirina plus porque había dormido dos horas y tenía que ir a laburar. A la noche no pude dormir y me pasé todo el día con taquicardia y apretando las mandíbulas. Espantoso! En fin. No quería tomar té porque siempre me da muchas ganas de hacer pis y la película duraba 2 horas 45′  (¿qué es esta nueva moda de hacer películas eternas?), así que me pedí un café con leche con tostadas. Merendé, llegó Novio y entramos al cine, previa parada al baño. No habían pasado ni 20 minutos que me agarraron ganas de hacer pis. Mucha gente de un lado, mucha gente del otro. Mochilas y cosas en el piso que nadie fue capaz de mover cuando entramos y me vieron hacer malabares para caminar con la panza sin caerme. Está bien que todavía no es muy grande, pero yo soy muy torpe, no la domino bien y todo el tiempo tengo miedo de caerme. Ahí me acorde lo que no podía acordarme antes!! “La próxima vez sacá pasillo, así si querés ir al baño en el medio de la película vas tranquila sin joder a nadie”. La re puta madre… Me aguanto. Ya fue.

A los dos minutos me empezó a pegar el café y no sólo a mí… Pibito empezó a bailar un tap desenfrenado en mi panza y no paró en ningún momento de esas 2 horas y 45 minutos. Siempre pataleando arriba de mi vejiga, claro. La película se me hizo eterna. Me la pasé sufriendo. Tenía sed pero no quería tomar nada porque iba a tener más ganas de ir al baño. Me hacía mucho pis. Me dolía la cintura. Se la pasaron cagándose a tiros, bien al estilo Tarantino, con explosiones de sangre y esas cosas. Y Pibito saltando. Todo el tiempo. Para colmo, la última hora, empecé a sentir un hormigueo en las piernas y que las zapatillas me empezaban a apretar. Ya me imaginaba en mi casa descalzándome y saludando a dos empanadas gallegas que solían ser mis pies. Fue tal cual. Terminó la película y salí eyectada del asiento. Lo dejé a Novio solo con mochila, cartera, saquito, me llevé gente por delante y llegué primera al baño. Seguro ahora hago un montón de pis. Cuatro gotas locas. POSTA? Grrrrr…

Volviendo en el taxi iba muda. Estaba re dura por el café, no sentía los pies y me sentía abatida, desilusionada. ¿Por qué?  Todo el camino me pregunté por qué. ¿Qué hice mal?

Llegamos a casa, puse los pies en alto y seguí con mis cavilaciones internas. Novio hablaba pero no sé qué decía. Me di cuenta que Pibito no se movía. No se movía y al tocarme la panza tampoco sentía el latido que siento siempre. PARA QUÉ… Empezó a la manija… “Y si la taza de café le hizo mal? Y si lo maté? LO MATÉ?! Quizás, como su corazón va tan rápido, se le aceleró todavía más por el café y le dio un paro!! Se podrá morir un bebé nonato por una taza de café? Tienen paros cardíacos? Encima recomiendan no tomar más de una taza por día. Yo tomé una taza pero quizás para mi organismo es como cinco! Y encima a veces tomo traguitos de vino! Si así cuido a mi hijo adentro de mi panza, qué voy a hacer cuando salga?!?! AAARRRRGGGHHH” Juro que todo esto es textual…

– Novio, el bebé no se mueve…

– Bueno, ¿no es qué no se mueve todo el tiempo? Quizás está durmiendo ahora, si se movió tanto durante toda la película.

– Mfgfgsdfsfghsdahgfasdfhg… (Traducción: cualquier cosa que me contestes va a estar mal)

Nos acostamos y a los 5 minutos lo sentí. Fiuuuuuuu… Alivio. Soy una pelotuda. Al toque Novio puso una canción en la compu de Andrea Echeverri que la escribió para la hija cuando la tenía en la panza. Nos pusimos a leer la letra juntos y me largué a llorar. Novio se cagaba de risa mientras me abrazaba y me preguntaba si poniendo AC/DC iba a llorar también. Choto.

Al rato me dormí y soñé toda la noche con tiros y sangre.

Ahora entiendo por qué no se ven muchas embarazadas en el cine. Nunca pensé que iba a ser toda una aventura…

 

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Pibito

Masculino

Sí. Pibito es pibito!! Hace años que sé, de alguna forma, que mi primer hijo iba a ser un varón. Sin embargo, una vez embarazada, lo soñé tantas veces como nena que había empezado a dudar. Ya en la TN nos habían dicho que parecía un pibito, pero la mina no se quiso arriesgar, así que tampoco lo dimos por confirmado nosotros. Tenía tantos pero tantos nervios en la sala de espera que me serví un vasito de agua del dispenser y me lo tiré íntegro encima. Silla, piso y yo. El resto de las parejas se reía por lo bajo y Novio limpiaba con papel higiénico el piso mientras con la mirada me preguntaba “Me podés explicar cómo hiciste?”. La recepcionista nunca se enteró. Por suerte, más allá del sexo, salió todo bien. Pibito tiene todo donde tiene que estar y todo funciona como debería. Al menos lo que el estudio puede determinar, como dice el informe. Estamos contentos y, de a poco, vamos cayendo un poco más. Aunque yo todavía no entiendo nada y a veces me olvido que, eso que siento en la panza, es un bebé. Quiero creer que es normal.

En otro orden de cosas, estoy con pintores en casa. La administración se dignó a mandar a arreglar las mil y un grietas y humedades de las paredes y techos del depto, así que escribo este post desde el colchón tirado en el living, hundido entre pilas de ropa, el tender, el sillón y la mesa del living. Divino todo… Lo positivo es que ligamos lavada de cara de arriba, pero quiero que se vayan ya!!!

 

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Gases vs. Pataditas

Y ahora parece que eso que venía sintiendo como una abundancia de gases atrapados en realidad no lo eran. No. Era el pibito nomás. No estaba segura y no quería entusiasmarme pero hace unos días lo empecé a sentir con más claridad y ayer, por primera vez, lo sentí zarpado. Apoyé la mano y pum! Mucha emoción y un mini gritito. Novio se lo perdió. Ya vendrán más y hasta imagino que llegará el momento en que le pida por favor que deje de cagarme a patadas. Así somos las minas. Primero rogamos por algo, después pedimos por favor basta.

No puedo parar de comer. Nunca es suficiente. Me preocupa mi “figura”. Igual creo que vengo bien con lo de los kilos aumentados. Obstetra es muy hippie y no le da pelota a eso.

El sábado tengo la eco esa que se llama scan fetal. Estoy que trepo por las paredes. Más le vale a pibito que se deje ver!!! ANSIEDAD!

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Update

A pedido del público (¿?) es que acá estoy actualizando. Jajaja! Perdón, público. Sé que seguir un blog que no se actualiza seguido es un bodrio y se termina perdiendo el interés. Lo sé porque estoy del otro lado también. Es que esto del embarazo me tiene de un lado para el otro, emocionalmente hablando. Hay días que soy pura ebullición y es demasiado para transmitir y hay días en que estoy bastante apática/intolerante. Por suerte el buen humor impera. Voy a intentar escribir más seguido, aunque para mí sólo tenga boludeces para decir.

Pibito va bien, pisando las 18 semanas. Mi cuerpo muy extraño… Por suerte los dolores de cabeza aflojaron un poco, pero tengo la boca paspada, la cara con granitos, no voy al baño, me transpiran los pies y estoy teniendo sueños muy pero muuuuy extraños. Anoche, por ejemplo, soñé que tenía al bebé (que era una nena) y que nacía prematura, de 7 meses, pero todo bien. No sé por qué yo me iba del sanatorio y en mi lugar (internada) quedaba la cuñada de una conocida, como reemplazándome. Entonces yo me iba y, para ir practicando, me llevaba un cachorrito de tigre (sí, leyeron bien) en vez de la bebé. Lo acunaba… Lo hacía dormir. Era re lindo, pero yo quería a mi bebé. Volvía al sanatorio a devolver al tigrecito y buscar a mi bebé y caía en la cuenta que, durante todo ese tiempo, le habían estado dando mamadera a mi hija. ¿Y si ahora no quiere mi teta? Y ahí estallaba en llanto desconsolado, tirada en un pasillo del sanatorio. ¿Y ahora, cómo voy a conectar con ella? ¿Y si me cuesta? ¿Y si nunca puedo darle la teta? ¿Y si no la entiendo? ¿Y si no me reconoce? ¿Y, y, y…? Novio me tranquilizaba y me decía que no importaba, que igual éramos sus papás y nos amábamos y ella nos iba a amar a nosotros también. Ahí creo que me desperté. Es loco como los miedos aparecen de maneras de lo más bizarras pero de una forma u otra se manifiestan… En esta temporada andan eligiendo los sueños, parece.

Otro día también soñé que Shakira y Piqué subastaban a su bebé en Mercado Libre y yo era la única que se escandalizaba por eso. Pero eso es otra historia…